lunes, 3 de diciembre de 2018

DE 1791 A 1794

 DE LA MONARQUÍA CONSTITUCIONAL AL TERROR.



La república jacobina (junio 1793 - julio 1794)
-nueva Constitución en 1793 que reflejaba los principios de la democracia social: soberanía popular y sufragio masculino universal directo, eliminación de los derechos feudales sin tener que pagar rescate a los antiguos señores y defensa del derecho a la existencia por encima de cualquier otro.
Reformas sociales: 
-la redistribución de la propiedad agraria, 
-el precio máximo para los artículos de primera necesidad (Ley de máximum) y el castigo a los especuladores, la enseñanza obligatoria y gratuita y también la asistencia social.

Para dar un giro a la guerra exterior, se decretó la leva en masa y se democratizó el ejército al permitir el nombramiento de oficiales que provenían de las clases populares. 

Los éxitos militares del nuevo ejército alejaron el peligro de invasión, mientras las medidas contra los especuladores mejoraron la situación económica.

Para imponer todas estas ideas se restringieron las garantías constitucionales y se gobernó de forma autoritaria. De este modo se estableció un gobierno revolucionario, el Comité de Salud Pública, a cuyo frente se situó el principal líder jacobino. El nuevo gobierno decretó el Terror, por el que los sospechosos de acciones contrarrevolucionarias eran detenidos, juzgados por tribunales populares y en muchos casos ajusticiados (Ley de sospechosos).

una creciente oposición. golpe de Estado en la Convención detuvo a Robespierre, que fue guillotinado junto a sus seguidores en julio de 1794.




Muchos nobles, habían emigrado al extranjero, organizaron una intervención armada con la ayuda del emperador de Austria para restaurar el absolutismo. El propio Luis XVI aceptó ponerse al frente del ejército contrarrevolucionario.

En junio de 1791, el rey huyó de París en dirección a la frontera, pero fue detenido en Varennes. Su actitud fue vista como una traición y significó la ruptura entre la monarquía y la Asamblea Nacional.
Feuillants,un grupo político, de tendencia monárquica constitucional opuesto al derrocamiento del rey Luis XVI, nació el 16 de julio de 1791, parte moderada del Club de los Jacobinos, se fundó originalmente para contrarrestar la progresiva influencia de los jacobinos republicanos. Se reunían en el antiguo convento de los monjes bernardos (feuillants),1​ en la calle Saint-Honoré, cerca de las Tullerías, lo que originó su nombre.

De número variable entre 160 y 264, sus miembros agrupaban a los moderados, favorables a una monarquía constitucional y a la Constitución de 1791. Los Feuillants estaban dirigidoss por Barnave. Entre ellos estaban Bailly, Duport, La Fayette, Lameth, Sieyès, Ramond de Carbonnières, el conde de Vaublanc, Lacépède, Journu-Auber, Maret de Bassano y el pastor protestante Paul-Henri Marron. Su influencia desapareció con la Asamblea Legislativa el 21 de septiembre de 1792. En marzo de ese mismo año los Girondinos excluyeron a los ministros feuillants como represalia por su oposición a la guerra con Austria. Tras la caída de la monarquía el 10 de agosto, son acusados por sus adversarios de realistas y traidores. Se crea una lista con 841 miembros que son arrestados y juzgados por traición. El 29 de noviembre de 1793, su jefe Barnave sube al cadalso.

LA CONTRARREVOLUCIÓN

La idea de que las ideas patriotas van contra la razón. La conspiración de filósofos, los ataques a la nobleza y a la iglesia, sobre todo la disolución de las órdenes y la confiscación de tierras, a fines de 1791 , 3/4 de los oficiales han desertado y 10000 nobles han emigrado, preparan una guerra contra la Revolución.

LAS COMUNAS

El voto no es un derecho, es función: debe designar a los mejores. Se organiza en lo comunitario, sus costumbres, en numerosas comunas, las decisiones, incluida la de adherirse a un club «revolucionario», se tomen con la casi unanimidad de los presentes, a fin de evitar cualquier escisión. Por el contrario, las rupturas familiares o religiosas, especialmente las oposiciones entre católicos y protestantes, provocan en el sur del país escisiones permanentes en las asambleas primarias y secundarias, y dividen de forma duradera las municipalidades. Los franceses no se han convertido en ciudadanos-electores individualistas (la unidad nacional, calcada del modelo familiar).

¿De dónde viene la innovación? De las reivindicaciones femeninas y de los medios populares de las grandes ciudades que protestan contra el hecho de no ser «activos». Esas voces estructuran el espacio político, más aún cuando el acceso a la guardia nacional está ligado hasta agosto de 1792 al estatuto de activo, y los antagonismos entre la guardia nacional y los militantes políticos son notables en París desde finales de 1790 y durante todo el año 1791. La novedad radica en la instauración de asambleas primarias, que se celebran en la capital de los cantones. Se instauran nuevas costumbres de reunión, especialmente en París, hasta el punto de que la permanencia de esa clase de asambleas se convierte en la expresión reconocida de la soberanía popular. Se trata de una convicción que se basa en la importancia de los nombramientos a ese nivel, así como en el hecho de que agrupan el mayor número de hombres adultos, incluidos los «pasivos».
Frente al poder central, pero también frente a los poderes intermediarios como los directorios y las asambleas de departamento, a menudo se afirman de manera irregular esas instancias imprevistas, que reúnen a «electores» convencidos de representar el «pueblo». Se aprovechan del vacío que provoca la Revolución Francesa para imponerse y conservar, en contra de todo, el poder de deliberación heredado de las asambleas parroquiales de la monarquía y reafirmado a raíz de la convocatoria de los diputados a los estados generales. A ello se le suma la creación de sociedades «fraternales» que se vuelcan en la educación política. En París, el Círculo Social que acoge especialmente a los miembros de la Comuna es uno de esos lugares de discusión que poseen una enorme capacidad de intervención, e incluso de protesta. Asimismo, los administradores locales y departamentales innovan al entablar entre ellos —y fuera de París, cuando no es contra París— correspondencias administrativas y políticas, verdaderos «pactos de confianza y fraternidad» (A. Bouchard). Esas iniciativas, que se suman a las «federaciones», inspirarán las «asociaciones» en la cultura política de extrema izquierda del siglo XIX, que rechaza cualquier centralismo, sea monárquico o republicano. Su fracaso durante las revoluciones de 1830 y 1848 las desacreditará a ojos de los intérpretes marxistas, así como a ojos de sus adversarios, que relegarán las «asociaciones» a las formas «precientíficas» del socialismo.
El cuerpo místico de la nación monárquica es remplazado por los cuerpos vivos de las comunidades unidas en el proyecto revolucionario, que se reúnen regularmente en las comunas, los cantones y los departamentos.
DE LA MONARQUÍA CONSTITUCIONAL AL TERROR.
LA IGLESIA Y LA REVOLUCIÓN

En septiembre, una parte de los objetos de plata de las iglesias ya se han cedido a la nación.
Tras dudar si garantizar bienes inmuebles a los curas, los diputados votan, con una significativa minoría en contra, a favor de la enajenación de todas las propiedades eclesiásticas, estimadas en dos millones de libras, que constituyen la única posibilidad de emitir asignados —el papel moneda de la Asamblea— con su valor como fianza. Los asignados permitirán liquidar las deudas de la nación y se irán destruyendo a medida que los acreedores del Estado adquieran tierras eclesiásticas y las utilicen. Asimismo, la operación aporta liquidez al país, al suprimir el déficit y, por tanto, disminuir la deuda, y atar a los propietarios. Los primeros asignados que se emiten, por un importe total de cuatrocientos millones de libras, son en billetes grandes y llevan interés. Contrariamente a lo que se dirá más tarde, la puesta en marcha de ese dispositivo, fastidioso y complicado —pues requiere tasar las propiedades, clasificarlas y venderlas en lotes, todo ello a cargo de los municipios—, no encuentra verdadera oposición, salvo en Alsacia. No cabe ninguna duda de que la supresión de la deuda del clero y el aumento sustancial de los ingresos de los curas influyen sobremanera, pero muchos franceses también sacan provecho de ello: sobre todo los nobles, aunque no únicamente ellos, e incluso la reina, a través de Fersen, adquieren bienes.

EMIGRADOS Y LA CREACIÓN DE UNA NUEVA NOBLEZA

En julio de 1791.La Fuga de Varennes el 22 de junio de 1791. Fuerte malestar  divide al pueblo, a la Asamblea y al Club de los Jaconbinos. Partidarios de la República y promonárquicos o  Feuillants.A los diputados nobles Lameth y Le Peletier de Saint-Fargeau apoyan el decreto de eliminación real de los privilegios de la nobleza.por qué una buena parte de los oficiales nobles que sirven en las tropas de línea permanecen inmutablemente de servicio, al menos hasta la partida del rey, detenido en Varennes, y luego hasta las primeras derrotas en la guerra, cuando los castillos arden y las insubordinaciones se multiplican en el seno de las tropas.mayoría proceden de una nobleza pobre o poco afortunada, y están ligados al estado militar, concebido como un modo de vida basado en el honor y el servicio; comparten la lucha que encabeza la Asamblea contra la prodigalidad y la vanidad, a favor del talento y la virtud. Su ideal de regeneración social, su crítica de los falsos valores encarnados por los cortesanos y los ennoblecidos, y su desdén por el dinero concuerdan con la orientación general de la Revolución Francesa. Aunque la precipitación de la medida del 19 de junio de 1790 les inquieta, tratan de considerarla un exceso sin consecuencias.La nobleza, indecisa respecto a su composición, favorece los acontecimientos de 1789.



La república jacobina (junio 1793 - julio 1794)
-nueva Constitución en 1793 que reflejaba los principios de la democracia social: soberanía popular y sufragio masculino universal directo, eliminación de los derechos feudales sin tener que pagar rescate a los antiguos señores y defensa del derecho a la existencia por encima de cualquier otro.
Reformas sociales:
-la redistribución de la propiedad agraria,
-el precio máximo para los artículos de primera necesidad (Ley de máximum) y el castigo a los especuladores, la enseñanza obligatoria y gratuita y también la asistencia social.

Para dar un giro a la guerra exterior, se decretó la leva en masa y se democratizó el ejército al permitir el nombramiento de oficiales que provenían de las clases populares.

Los éxitos militares del nuevo ejército alejaron el peligro de invasión, mientras las medidas contra los especuladores mejoraron la situación económica.

Para imponer todas estas ideas se restringieron las garantías constitucionales y se gobernó de forma autoritaria. De este modo se estableció un gobierno revolucionario, el Comité de Salud Pública, a cuyo frente se situó el principal líder jacobino. El nuevo gobierno decretó el Terror, por el que los sospechosos de acciones contrarrevolucionarias eran detenidos, juzgados por tribunales populares y en muchos casos ajusticiados (Ley de sospechosos).

una creciente oposición. golpe de Estado en la Convención detuvo a Robespierre, que fue guillotinado junto a sus seguidores en julio de 1794.
La república burguesa moderada (1794-1799)

Tras la caída de Robespierre, la Convención pasó a estar controlada por los sectores burgueses más moderados

-Se prohibieron los clubs jacobinos y se detuvo a muchos de sus miembros.
-una Constitución (1795) que restableció el sufragio censitario y creó un gobierno de cinco miembros: el Directorio.
La nueva Convención no consiguió estabilizar la situación: los problemas económicos continuaban. Los realistas no cejaban en su empeño de reinstaurar el absolutismo y los sans-culottes exigían el retorno de los jacobinos. Solo la guerra en el exterior parecía dar triunfos.
Las clases acomodadas vieron en Napoleon Bonaparte un general victorioso que podría garantizar la revolución liberal y evitar los excesos democráticos de los sectores populares. la burguesía y del ejército, Napoleón protagonizó, el 9 de noviembre (18 Brumario) de 1799, un golpe de Estado y concentró todo el poder en sus manos.
Según su propia afirmación: "La revolución ha sido restaurada sobre los principios que la originaron. La revolución ha terminado".

RESTRICCIONES CIUDADANAS
Hasta 1791, el sufragio está reservado a los hombres de más de veinticinco años, blancos, domiciliados en la comuna desde hace al menos un año y que paguen el equivalente de tres días de trabajo para ser electores, o diez para ser electores secundarios. Estos eligen a los diputados de entre los que pagan cincuenta libras de imposición —el equivalente a un marco de plata— o poseen un bien inmobiliario que corresponda a ciento cincuenta jornadas de trabajo. Ante la oposición de la izquierda de la Asamblea, en la práctica no se respeta el límite del marco de plata.

CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA

las dimensiones de la vida colectiva e individual se juzgan según criterios que son fruto de una comprensión del mundo secularizada, racionalizada y debatida. Cuando el político revalúa las relaciones humanas en detrimento de los valores religiosos, filantrópicos y comunitarios que imperaban hasta entonces, postula el debate de opiniones, con lo que hace nacer la incertidumbre, e incluso la duda, pero también el temor a la manipulación y, por tanto, el miedo a que las divisiones y las facciones rompan la deseada unidad de la nación.


EXPOSICIÓN SOBRE LAS MUJERES EN EL MUNDO INDUSTRIAL

ENLACES:

-http://www.fhuc.unl.edu.ar/olimphistoria/paginas/manual_2009/docentes/modulo1/texto3.pdf

-http://americanhistory.si.edu/topics/womens-history

-https://es.wikipedia.org/wiki/Venta_de_esposas

-http://www.ontalink.com/history/18th_century/regions/British/wife_selling.html

-http://www.historyofwomen.org/wifeselling.html

-https://www.bbc.com/mundo/noticias-41711746

-http://www.euskonews.com/0190zbk/gaia19001es.html

-https://www.nuevatribuna.es/articulo/historia/papel-mujer-revolucion-francesa/20160307120958126162.html

-https://es.wikipedia.org/wiki/Las_mujeres_en_la_Revoluci%C3%B3n_francesa

https://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_los_Derechos_de_la_Mujer_y_de_la_Ciudadana

-https://journals.openedition.org/mcv/3593




1916 MUJERES CONDUCTORAS DE OMNIBUS

Las limpiadoras de autobuses se paran frente a un autobús tipo B en el garaje Willesden de la Compañía General de Omnibus de Londres, durante la Primera Guerra Mundial.


lunes, 19 de noviembre de 2018

LOS REVOLUCIONARIOS Y SU MUNDO. 1789-1799

LA AUTORIDAD SE DESMORONA -1790

-El desorden público, el funcionamiento autónomo de muchos poderes locales.
-crear nuevos sistemas fiscales y judiciales.
-Los intendentes  habían perdido su autoridad. Los funcionarios reales dejaron sus puestos-recaudadores, responsables de los cereales-el sistema judicial se esfumó.

-La Revolución se municipalizó: febrero de 1790, elecciones de ciudadanos activos, pero se creó un clima político y electoral. Durante el año 1790 se crearon nuevos puestos judiciales y administrativos cubiertos con partidarios de las nuevas ideas.Pero los poderes locales no se fueron muchos amenazaron con fuerza a los nuevos cargos.

-El comportamiento de los revolucionarios: exalta el principio electoral,  la aparición de prensa 140 nuevos periódicos en París, la competencia era feroz y aparece una prensa partidista, con rumores, exageraciones y violentos ataques a los rivales.

-El aumento de las protestas de trabajadores: querían asociarse para reclamar salarios más altos y jornadas más cortas. A partir de fines de 1789: sastres, peluqueros, herreros,zapateros , carboneros, carreteros, carpinteros, impresores exigieron libertad de asociación, mozos de mercado.

-los militares plebeyos: soldados, marineros y suboficiales cuestionaron a sus mandos, simpatía por los sans coulottes, agravios por bajos salarios y disciplina draconiana, se organizaron comités pro revolucionarios dentro del ejército. motín de Nancy agosto de 1790, duramente reprimido, con ahorcamientos aprobados por la Asamblea, pero que dió leña a los más radicales.

-Entre la primavera de 1789 y finales de 1792 la mayor crisis la vivió el campo. Se eliminó el régimen feudal, pero los campesinos también se apropiaron de recursos de nobles y la iglesia. Se dejaron de pagar impuestos, asaltos violentos a las unidades de policia y guardia. MÁXIMA INTENSIDAD CON EL GRAN MIEDO.

-El papel del Rey-no estaba dispuesto a aceptar las nuevas ideas y formas de gobierno del liberalismo burgués.
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      Muchos nobles, habían emigrado al extranjero, organizaron una intervención armada con la ayuda del emperador de Austria para restaurar el absolutismo. El propio Luis XVI aceptó ponerse al frente del ejército contrarrevolucionario.

En junio de 1791, el rey huyó de París en dirección a la frontera, pero fue detenido en Varennes. Su actitud fue vista como una traición y significó la ruptura entre la monarquía y la Asamblea Nacional.




viernes, 16 de noviembre de 2018

LONDRES SIGLO XIX


La industrialización  obligaron a los trabajadores a concentrarse en torno a la fábrica y a trasladarse a las ciudades. El rápido crecimiento de las ciudades originó una fuerte segregación social por barrios. La burguesía edificó nuevos y confortables barrios residenciales, donde la contaminación industrial era menor.
Londres en 1865

Los barrios obreros crecieron rápidamente y a menudo sin ninguna planificación. En medio de la élite y los trabajadores fabriles surgió la clase media, formada por profesionales liberales (abogados, médicos, profesores…).

Londres fue la ciudad más grande del mundo entre 1831 y 1925, coincidiendo con el apogeo del Imperio británico. El hacinamiento de los habitantes de la ciudad provocó el estallido de varias epidemias de cólera:​ la de 1848 provocó 14 000 muertes y la de 1866 unas 6000.

A finales de la década de 1800, alrededor de 900.000 personas residían en el East End de Londres y al menos 250.000 de ellos vivían en Whitechapel. La zona estaba completamente sobrepoblada, el crimen abundaba, y las condiciones sanitarias, de trabajo y de vida para los que vivían en la zona eran realmente terribles (eso, por decir poco).

Las calles, carreteras, y patios de Whitechapel solo eran iluminados por una lámpara de gas que no lograba reducir la oscuridad del lugar. Las ovejas y el ganado solían ser arreados por el medio de la calle, dejando una hilera de excremento a lo largo del camino. Además, las aguas negras de las residencias iban a parar directamente a la calle generando un olor insoportable que se extendía a lo largo y ancho del barrio.

Muchos de los residentes eran inmigrantes extranjeros con muy poco dinero o educación, que solían trabajar por horas con la esperanza de poder comer algo al final del día. Si tenían algo de suerte, conseguían trabajo en los muelles y el que no, tendría que trabajar en las tiendas o fábricas en las que los días se hacían más largos, el trabajo era más duro y la paga mucho más baja.

EL ESTE DE LA CIUDAD

Alrededor de 15.000 residentes de Whitechapel no tenían ni hogar ni empleo, y el poco dinero que tenían lo utilizaban para ahogar sus penas en alguno de los innumerables bares de la zona.

Además de la pobreza y los altos índices de criminalidad, los barrios marginales de Whitechapel estaban tan sobrepoblados que aproximadamente 2 de cada 3 familias tenían que vivir hacinadas en una pequeña habitación, solo porque no podían pagar el alquiler en un lugar más digno. Eso en el mejor de los casos, ya que habían otras familias menos “afortunadas” que vivían en grandes habitaciones de hasta 80 personas, pagando alrededor de 4 peniques por una cama o 2 peniques por tener la posibilidad de dormir apoyado contra una cuerda (que estaba atada de una pared al suelo), y así pasar la noche con un techo sobre tu cabeza.

Muchos de estos alojamientos comunitarios tenían mucha humedad, poca ventilación, estaban plagados de insectos, y no tenían las instalaciones sanitarias adecuadas. Entre las consecuencias más comunes de este terrible estilo de vida estaban la desnutrición y las enfermedades, por lo que si acaso la mitad de los niños de Whitechapel lograba vivir hasta después de los 5 años.

LA LITERATURA

"...La crítica social impregnó las novelas populares de Charles Dickens, especialmente Oliver Twist, con su retrato del niño pobre abandonado que en su deriva va a parar al siniestro submundo de la criminalidad de Londres,...Flora Tristán (1803-1844) quedó asombrada al ver las condiciones de vida de los trabajadores de las fábricas: 

....La esclavitud ya no es, a mi juicio, el mayor de los infortunios humanos desde que conozco el proletariado inglés; el esclavo está seguro de su pan toda su vida y de recibir cuidados cuando está enfermo; en cambio, no existe lazo alguno entre el obrero y el patrono inglés. Si este no tiene trabajo que dar, el obrero muere de hambre; si cae enfermo, sucumbe entre las pajas de su jergón... Si envejece o si a resultas de un accidente queda lisiado, es despedido y tiene que mendigar furtivamente, por miedo a ser detenido. 

Para las mujeres, el desempleo significaba un destino todavía más diabólico, señalaba Flora al observar a las prostitutas que pululaban por las aceras de Waterloo Road. «En Londres —escribía—, todas las clases están profundamente corrompidas.» En su afán por descubrir en qué consistía el sistema de gobierno que permitía todos esos horrores, dejó perplejo a un diputado tory al pedirle que le prestara uno de sus trajes para poder asistir a una sesión del Parlamento en la galería pública (el acceso de las mujeres no estaba tolerado). Al final logró entrar vestida de joven turco; aunque el disfraz no engañara a nadie, los ujieres la dejaron pasar. Oyó un discurso del duque de Wellington (« frío, soso, cargante»), pero sus palabras no le proporcionaron esclarecimiento alguno. Las máquinas de las nuevas fábricas la impresionaron, pero pensó que el daño que infligían a los seres humanos era espantoso.




Evans, Richard J.; Evans, Richard J.. La lucha por el poder: Europa 1815-1914 . Grupo Planeta. Edición de Kindle. 

lunes, 5 de noviembre de 2018

LA IDEA DE FÁBRICA




Gran Bretaña encabezó la Revolución Industrial —el mayor fenómeno de poder colectivo de la historia de la humanidad—, pero sus relaciones de poder distributivo no se revolucionaron.  El capitalismo era tan rural como urbano; tan agrario como industrial o comercial. El histórico cambio que supuso el desplazamiento de la población desde los condados agrícolas
a las ciudades como Manchester había tenido una prehistoria capitalista- comercial de tres siglos, incluidas las dos centurias de predominio londinense, y sólo entonces culminó en una explosión demográfica en los centros urbanos industriales.


¿Por qué razón la fábrica y todo lo que ella implica surgió por primera vez en Gran Bretaña?


...la escasez de madera, algo que habría impulsado el uso como combustible del carbón, que era inferior pero también más barato. Asimismo debemos recordar que la primera revolución industrial ocurrió en un área bastante pequeña de Inglaterra, limitada al oeste por Coalbrookdale, en el condado de Shropshire, al sur por Birmingham, al este por Derby y al norte por Preston, en el condado de Lancashire. Cada una de estas ciudades desempeñó un papel en lo que sería la revolución industrial: en 1709, en Coalbrookdale, Abraham Darby funde hierro con carbón; en 1721, en Derby, el sedero Thomas Lombe diseña y construye la primera fábrica del mundo reconocible como tal; en 1732, en Preston, nace Richard Arkwright; en 1741 o 1742, en Birmingham, John Wyatt y Lewis Paul utilizan por primera vez el sistema para hilar algodón mediante rodillos, del que luego Arkwright se apropiaría y mejoraría.
los industriales pioneros, incluidos Abraham Darby, William Reynolds y John Wilkinson, los que llevaron a que la Garganta de Ironbridge se convirtiera a fines del siglo XVIII en el área tecnológicamente más avanzada del mundo.

El desfiladero de Ironbridge se encuentra dentro del Coalbrookdale Coalfield, una región rica en minerales, carbón, mineral de hierro, piedra caliza, arena y arcillas útiles. En el reinado de la reina Isabel I, los terratenientes locales comenzaron a explotar el carbón a gran escala. Después de 1600, se construyeron ferrocarriles de madera para transportar carbón desde las minas hasta las orillas del Severn. Los alfareros, las calderas de sal, los fabricantes de pipas de tabaco, los fundidores de plomo, los fabricantes de vidrio, los herreros, los fabricantes de cuerdas, los toneleros y los fabricantes de canastas construyeron sus hogares a lo largo de las laderas de la Quebrada. Se agregaron habilidades humanas a los recursos minerales del distrito. En 1700 había varios hornos y fraguas en el área. Todos empleaban agua para trabajar sus fuelles y usaban carbón como combustible.
-En 1708, el alto horno de Coalbrookdale fue alquilado por Abraham Darby, fundador de una vasija cuáquera, que comenzó a fabricar hierro allí en 1709 utilizando coque como combustible en lugar del carbón habitual. Este fue un desarrollo trascendental que finalmente hizo posible un gran aumento en la producción de hierro en Gran Bretaña, una parte de esa serie de cambios dramáticos que los historiadores han llamado la Revolución Industrial.
-La expansión del comercio local de hierro comenzó en 1755 con la construcción de un alto horno en Horsehay por el hijo de Darby, el segundo Abraham. Los Darbys y otros maestros de hierro promovieron una notable serie de innovaciones en el uso del hierro. Desde la década de 1720, se suministraron cilindros de hierro para motores de vapor. En 1729 ruedas de hierro para vagones de ferrocarril fueron lanzados en Coalbrookdale. Los rieles de hierro se hicieron en 1767. En 1787, John Wilkinson lanzó al Severn una barcaza de hierro, la primera de muchas asociaciones locales con barcos de hierro.




















En 1750, seis barcazas operaban en las orillas, esenciales para el transporte de materias primas a través del río a las ferrerías y otras industrias en el valle. El único otro cruce fue el puente medieval Buildwas, 3 km río arriba. El río era a menudo muy poco profundo en verano y en invierno era demasiado rápido y alto, por lo que la industria a menudo estaba a merced del río.

La propuesta de un nuevo puente era inevitable, y Abraham Darby III, el maestro de hierro, recibió el encargo de construirla. La construcción del puente fue en parte un ejercicio de relaciones públicas, anunciando la versatilidad del hierro fundido y las habilidades de Abraham Darby III y su Compañía Coalbrookdale, y el sitio elegido fue también la parte más dramática de la Garganta. El puente fue promovido por el equivalente de una campaña mediática del siglo XVIII. Las pinturas que Darby encargó para publicitarlo no muestran nada de la contaminación de la Garganta, y los turistas bien vestidos admiran el Puente, y un carruaje viaja a través, aunque la imagen fue pintada antes de que el Puente estuviera listo para transportar el tráfico.




El efecto combinado de la organización fabril y de la innovación técnica se observó primero en el hilado.

La virtud de las máquinas de hilar era que imitaban la forma en que los humanos, mediante sus dedos, aumentan la tensión de la materia prima, la lana o el algodón, para producir un hilo continuo.

Una máquina de este tipo fue inventada por James Hargreaves en la década de 1760 y otra fue patentada por Richard Arkwright. Estos dispositivos empleaban una serie de huso y rodillos para lograr de forma gradual la tensión necesaria. Aproximadamente una década más tarde, Samuel Crompton inventó una dispositivo que realizaba las funciones de los aparatos de sus dos predecesores y perfeccionó así la máquina de hilar.

Una cuestión sobre la que es importante llamar la atención aquí es que, si bien Hargreaves y Crompton eran inventores, fue Arkwright, el organizador con olfato para las finanzas (y quien incluso pudo haber robado las ideas de dos inventores anteriores), el que patentó la water frame, una máquina de hilar que utilizaba energía hidráulica, e hizo una fortuna.
Fue él quien se dio cuenta de que el futuro no estaba en la lana sino en el algodón, pues era el creciente comercio con la India lo que importaba. Nunca había sido fácil hilar a mano hilos de algodón fuertes y, por tradición, los tejedores ingleses habían hecho sus telas en las que la trama era de algodón pero la urdimbre de lino (en el telar los hilos de la trama se dejan quietos y son los de la urdimbre los que tienen que soportar el ir y venir de la lanzadera). Arkwright sabía que si conseguía un hilo de algodón que fuera lo suficientemente fuerte como para que se lo pudiera emplear como urdimbre transformaría la industria.
En las primeras fábricas la energía la proporcionaban las corrientes de agua, y ésta es la razón por la que con frecuencia se crearon en remotos valles de los ríos del condado de Derby: era el único sitio en que se podía contar con que el caudal de agua fuera suficiente a lo largo de todo el año. Los niños de los asilos y correccionales eran una fuente de mano de obra barata. Ésta no era una práctica nueva: en la década de 1720, Daniel Defoe hablaba de pueblos del condado de York en los que las mujeres y los niños pasaban largas jornadas frente a las hiladeras. Lo que constituía una novedad eran las fábricas en sí mismas y la disciplina brutal que exigían.
En un principio, los niños al menos podían pasar el poco tiempo libre que se les dejaba en el campo. Pero incluso eso cambiaría cuando la máquina de vapor reemplazara a la energía hidráulica a comienzos del siglo XIX. La máquina de vapor permitió que la fábrica se desplazara al lugar en el que estaba la fuente de trabajo, la ciudad, donde el carbón era tan abundante como en el campo.

La máquina de vapor fue utilizada por primera vez para bombear agua en las minas. (Éste era un viejo problema. Ya en 1644, Evangelista Torricelli había descubierto que una bomba de succión no podía elevar el agua mucho más de nueve metros). En las minas más profundas, que descienden más allá del nivel freático, era necesario drenar el agua bien fuera achicándola mediante cubos o con una serie de bombas. El primer motor empleado en estas bombas fue inventado por Thomas Newcomen, en la minas de cobre de Cornwall, a comienzos del siglo XVIII. En esta temprana forma, el vapor que impulsaba el pistón se condensaba en el cilindro, y era la succión resultado de la condensación lo que lo hacía retornar. Esto funcionaba, pero tenía el inconveniente de que todo el cilindro se enfriaba después de cada tiempo debido al agua que se inyectaba en él para condensar el vapor. En este punto entra en escena James Watt, un cualificado fabricante de instrumentos de la Universidad de Glasgow. Watt había realizado algunos cálculos sobre el rendimiento de la máquina de Newcomen y se había preguntado cómo era posible evitar la pérdida de calor. Su solución fue condensar el vapor en una cámara que estuviera conectada con el cilindro pero que no fuera parte de él. De esta forma se conseguía que el condensador estuviera siempre frío mientras que el cilindro se mantenía siempre caliente. A pesar de este adelanto, el motor de Watt no funcionó de manera satisfactoria en Glasgow debido a la poca calidad del trabajo de los herreros locales. La situación cambió cuando Watt encontró mejores especialistas en la fábrica de Matthew Boulton, en Birmingham.
En más de un sentido, éste fue el momento decisivo de la revolución industrial, el acontecimiento que dio color a gran parte de la vida moderna. Una vez que el vapor se convirtió en la fuerza básica, el carbón y el hierro pasaron a ser la columna vertebral de la industria. De hecho, la tecnología del hierro estaba para entonces muy desarrollada. Hasta el año 1700 aproximadamente, sólo era posible reducir mineral de hierro en hornos de explosión utilizando carbón vegetal. Y aquí fue donde la escasez de madera en Inglaterra desempeñó un papel central. A diferencia de Francia, donde la madera era abundante y, por tanto, se siguió recurriendo al carbón vegetal, Inglaterra contaba, en lugar de madera, con un rico suministro de carbón mineral. Esto era algo de dominio público y más de un inventor advirtió que la única forma de reducir el mineral de hierro sería liberando al carbón mineral de sus gases y convirtiéndolo en coque, lo que permitía obtener temperaturas más elevadas de forma más segura. Eso se logró por primera vez hacia 1709, y los fundidores que lo hicieron, Abraham Darby y su familia, consiguieron mantener el secreto durante más de treinta años. El hierro que producían aún necesitaba ser purificado para poder trabajar con él, pero con el tiempo el hierro se convirtió, en palabras de Peter Hall, en el plástico de la época.
La revolución industrial no fue sólo y, de hecho, tampoco principalmente una cuestión de grandes inventos: a largo plazo el cambio que trajo consigo la revolución industrial se debió a una transformación más profunda de la organización industrial. Como señala uno de los historiadores de este cambio trascendental, aunque la abundancia y variedad de las invenciones del período «superan casi cualquier intento de catalogación», es posible agruparlas en tres categorías. Estaban, en primer lugar, las que sustituían la habilidad y el esfuerzo humanos por máquinas (rápidas, regulares, precisas, incansables); estaban las que sustituían las fuentes de potencia animadas (los caballos, el ganado) por fuentes de potencia inanimadas (el agua, el carbón), entre las cuales destacan las máquinas que convertían el calor en trabajo, lo que ofrecía al hombre un suministro de energía prácticamente inagotable; y por último, estaban las que sustituían materias primas de origen animal o vegetal por nuevas materias primas (minerales principalmente) mucho más abundantes.
Todas estas mejoras permitieron un aumento de la productividad sin precedentes que, además, podía mantenerse. En épocas anteriores, cualquier aumento de la productividad había venido acompañado por un rápido crecimiento de la población que, finalmente, anulaba la ventaja. «Ahora, por primera vez en la historia, tanto la economía como el conocimiento estaban progresando con la suficiente rapidez como para generar un flujo continuo de inversión y de innovación tecnológica». Entre otras cosas, esto transformó las actitudes: por primera vez, la idea de que algo era «nuevo» lo hacía atractivo, preferible a lo que era tradicional, conocido y probado.
Podemos hacernos una idea de la escala de la transformación a partir del desarrollo de la industria del algodón en Gran Bretaña. En 1760 (fecha que por lo general se considera el comienzo de la revolución industrial), Gran Bretaña importaba 1,13 millones de kilos de algodón crudo. En 1787 esa cifra se había elevado a casi diez millones, y para 1837 había alcanzado los 166 millones. Paralelamente, el precio del hilo había caído hasta valer sólo cerca de una veinteava parte de lo que antes costaba y prácticamente todos los trabajadores de la industria del algodón, excepto quienes manejaban los telares manuales, trabajaban en fábricas. El ascenso de la industria moderna y del sistema fabril «transformó el equilibrio del poder político dentro de las naciones, entre las naciones y entre las civilizaciones; revolucionó el orden social; y cambió el modo de pensar del hombre en igual medida que su modo de hacer las cosas».
Los historiadores han dilucidado la razón primordial para este cambio, que al parecer se debió al hecho de que en el sistema de trabajo aldeano que lo había precedido la mecanización era desigual. Por ejemplo, el bastidor del telar era una máquina eficaz, pero la rueca requería poca cualificación y, según Daniel Defoe, «cualquiera con más de cuatro años podía usarla». Por esta razón, el hilado se pagaba muy mal y las mujeres lo consideraban una ocupación secundaria, después de las labores del hogar y el cuidado de los niños. En consecuencia, el hilado se convertía con frecuencia en un cuello de botella del sistema. Un segundo inconveniente era que, aunque en teoría el tejedor era su propio jefe, en la práctica a menudo no tenía otra opción que hipotecar su telar al comerciante en hilados. En las épocas en que el negocio iba mal, el tejedor se veía obligado a pedir prestado dinero para sobrevivir y su telar era lo único que podía ofrecer como garantía. Al mismo tiempo, esto no necesariamente beneficiaba al comerciante porque cuando llegaban los buenos tiempos el tejedor se limitaba usualmente a trabajar tan duro como fuera necesario para alimentar a su familia pero no más que eso. En resumen: cuando el tejedor más necesitaba el trabajo, el sistema estaba en su contra; cuando el comerciante necesitaba más producción, el sistema estaba en su contra. Por tanto, se trataba de un arreglo en el que no se producían excedentes. Fue esta (insatisfactoria) situación la que condujo a la creación de las fábricas. La esencia de la fábrica es que daba al propietario control sobre los materiales y sobre las horas de trabajo, lo que le permitía organizar de forma racional las operaciones que requerían varios pasos o la intervención de distintas personas. Las nuevas máquinas que se introdujeron podían ser usadas por personas con poca o ninguna formación, mujeres y niños incluidos.
Para los trabajadores, por su parte, la vida en las fábricas no resultaba desde ningún punto de vista igual de conveniente. Se reclutó a miles de niños de los asilos y los correccionales. William Hutton sirvió como aprendiz en las fábricas de seda de Derby, donde tenía que usar alzas porque era demasiado pequeño para alcanzar las máquinas. Como los adultos que les rodeaban, los niños estaban sometidos a la supervisión y disciplina de la fábrica. Ésta era un nueva experiencia: las tareas se especializaban cada vez más, y el tiempo era cada vez más importante. Nada como esto había existido antes; los nuevos trabajadores no tenían ningún modo de poseer los medios de producción; ellos o ellas ya no eran otra cosa que una mano de obra alquilada.
Este cambio fundamental en la experiencia del trabajo fue todavía más obvio tras la invención de la máquina de vapor que hizo posible el traslado de las fábricas a las ciudades. En 1750 había únicamente dos ciudades en Gran Bretaña con más de cincuenta mil habitantes, Londres y Edimburgo. Para 1801 ya eran ocho, y para 1851, veintinueve, incluyendo nueve que superaban los cien mil, lo que significa que para esa época había más británicos en las ciudades que en el campo (otra situación inédita). La inmigración a las ciudades fue algo a lo que la población se vio obligada —los campesinos tuvieron que marcharse a aquellos lugares donde estaba el trabajo— pero difícilmente puede decirse que lo hicieran con entusiasmo y es fácil reconocer por qué. Aparte del hecho de que las ciudades estaban llenas de humo y eran sucias y de que en ellas los espacios abiertos escaseaban, los servicios sanitarios y el suministro de agua no crecían a la par que la población, lo que convertía los centros urbanos en hogar de epidemias de cólera, tifus y enfermedades respiratorias e intestinales provocadas por la polución. «La civilización obra sus milagros», escribió el francés Alexis de Tocqueville, quien visitó Manchester en 1835, «y el hombre civilizado se transforma casi en un salvaje». Pero en las ciudades, los propietarios de las fábricas podían beneficiarse de inmediato de las nuevas invenciones e ideas, y ésta también fue una característica importante de la revolución industrial, esto es, que logró mantenerse no sólo en términos materiales sino también intelectuales. Creó nuevos productos, en particular de hierro y químicos (álcalis, ácidos y tintes), la fabricación de la mayoría de los cuales requería grandes cantidades de energía y combustible. Otro aspecto de esta organización fue que el nuevo industrialismo abarcaba todo el mundo, de las fuentes de las materias primas a las fábricas y, finalmente, de ellas a los mercados. Esto también estimuló nuevas ideas y una nueva demanda de productos. Para dar sólo un ejemplo: fueron los desarrollos combinados de la revolución industrial los que convirtieron el té y el café, los plátanos y las piñas en alimentos de todos los días. Según David Landes, éste fue el mayor cambio en la vida material del hombre desde el descubrimiento del fuego: «El inglés de 1750 [esto es, en vísperas de la revolución industrial] estaba más cerca en términos de posesiones materiales a los legionarios de César que a sus propios bisnietos».
No menos importante a largo plazo, fue el hecho de que la revolución industrial también amplió la brecha entre ricos y pobres, lo que contribuyó a generar conflictos de clase de una acritud sin precedentes. La clase trabajadora no sólo se hizo más numerosa sino que se concentró mucho más, y ello estimuló la conciencia de las masas. Vale la pena detenernos un momento en este cambio porque su significado en el ámbito de la política sería inmenso. El trabajo preindustrial era de una entidad muy diferente del que vino a sustituirlo. Los campesinos tradicionales tenían sus propiedades o sus talleres y también un señor, y aunque bastante desiguales, ambos tenían deberes recíprocos. La revolución industrial, sin embargo, reemplazó al campesino o el siervo, al hombre, por el «operario» o la «mano». También impuso al trabajo una regularidad, una rutina y una monotonía de las que en buena medida carecían los ritmos preindustriales basados en las estaciones o las condiciones meteorológicas.(En tiempos preindustriales la gente elegía con bastante frecuencia empezar la semana laboral los martes. El lunes era conocido, irónicamente, como «San Lunes»).
Una razón para la pobreza de la clase trabajadora, y con certeza, para los bajos salarios que recibía, era que los ingresos se desviaban ahora a las nuevas clases comerciales, que estaban invirtiendo en nuevas máquinas y fábricas. La revolución industrial no creó a los primeros capitalistas, «pero sí produjo una clase comercial de un tamaño y una fortaleza como no se había visto antes».[2546] En el siglo XIX, estos «aristócratas de las chimeneas», como se los llamó, llegarían a dominar la política interna en la mayoría de los países europeos.
El Banco de Inglaterra se fundó en 1694 como parte de esta evolución, y los comerciantes y terratenientes invirtieron en deuda nacional y cobraron intereses.El gobierno pagaba los préstamos a un 8 por 100 antes de 1700, pero hacia 1727 los intereses habían caído al 3 por 100 y esto también tuvo un efecto sobre la revolución industrial. Cuando las tasas de interés son altas, los inversores aprovechan para obtener beneficios rápidos, pero cuando las tasas son bajas, la gente se muestra más dispuesta a considerar proyectos a largo plazo que podrían, en el futuro, ofrecer mejores beneficios. Éste es el mejor clima en el cual embarcarse en proyectos que exigen grandes inversiones de capital, como la excavación de minas, la creación de canales y la construcción de fábricas. Las primeras fábricas, aquellas ubicadas en el campo, habían sido de un tamaño tal que una sola familia podía permitirse financiar su construcción; sin embargo, con el aumento de la demanda y el tamaño de las fábricas urbanas creciendo como una bola de nieve para satisfacer a un mercado en expansión, se hicieron necesarias inversiones muchísimo más grandes.
Gran Bretaña lideró el camino en la revolución industrial en parte porque muchas invenciones que la impulsaron surgieron allí, pero también porque la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas lastraron el desarrollo de Europa continental hasta aproximadamente 1815. Sin embargo, una vez que el continente logró cierta estabilidad política, otros países no perdieron tiempo y crearon sus propias formas de mediación financiera, en particular el banco de inversión o el crédit mobilier, destinadas a financiar proyectos que requerían grandes inversiones de capital. Una vez más, según David Landes, los primeros ejemplos de estas instituciones semipúblicas fueron la Société Générale en Bruselas y el Seehandlung en Berlín. Estas instituciones fueron especialmente efectivas en la financiación de los ferrocarriles, una empresa «que requería cantidades de dinero sin precedentes».






lunes, 8 de octubre de 2018

EL ÚLTIMO MOHICANO.

El último mohicano, a veces también traducido como El último de los mohicanos  es una novela histórica del autor estadounidense James Fenimore Cooper, publicada por vez primera en 1826.
Se conoce como guerra franco-india (1754-1763) a la parte de la guerra de los Siete Años desarrollada en América del Norte. El nombre se refiere a los dos principales enemigos a los que se enfrentaron los británicos: franceses y distintas tribus de nativos americanos.


La historia se desarrolla en el año 1757, durante la guerra franco-india (la guerra de los Siete Años), cuando Francia y Gran Bretaña combatieron por el dominio de las colonias de Norteamérica. Durante esta guerra, los franceses recabaron la ayuda de tribus nativas americanas para luchar contra los más numerosos colonos británicos en esta región.


LA PELÍCULA.

The Last of the Mohicans
Año 1992 Duración 112 min. País Estados Unidos Estados Unidos Dirección Michael Mann
Guion Christopher Crowe, Michael Mann (Novela: James Fenimore Cooper)
Música Trevor Jones, Randy Edelman
Fotografía Dante Spinotti
Reparto
Daniel Day-Lewis,  Madeleine Stowe,  Wes Studi,  Jodhi May,  Russell Means, Eric Schweig,  Steven Waddington,  Maurice Roëves,  Patrice Chéreau, Edward Blatchford,  Terry Kinney,  Colm Meaney,  Pete Postlethwaite,  David Schofield, Mac Andrews,  Dylan Baker,  Jared Harris
Productora
20th Century Fox / Morgan Creek Productions
Género Aventuras. Acción. Romance | América colonial. Siglo XVIII. Cine épico Adaptaciones de James Fenimore Cooper Novedad 

Sinopsis
En 1757, a orillas del río Hudson, franceses e ingleses luchan por el dominio de la región. Mientras que los franceses cuentan con el apoyo de los nativos, los ingleses reclutan a los colonos blancos. Hawkeye -Ojo de halcón- (Daniel Day-Lewis) es un hombre blanco que fue adoptado por los indios mohicanos. Tras salvar de una emboscada de los hurones a Cora Munro (Madeleine Stowe) y a su hermana pequeña Alice (Jodhi May), hijas de un oficial británico, las acompaña hasta el fuerte inglés William Henry, que está sufriendo el asedio de los franceses y los hurones. 

ANÁLISIS HISTÓRICO

el telón de fondo del épico relato son unos hechos muy concretos: el asedio y la caída del fuerte británico de William Henry, en agosto de 1757, y la masacre posterior. El relato de Cooper ha deformado, con el paso del tiempo, la realidad histórica y las visiones y percepciones populares sobre los acontecimientos. Más allá de la colorida representación romántica de El último mohicano, con héroes y villanos, asoma una historia compleja y de múltiples matices, pero documentada a través de numerosos testimonios.

La construcción del fuerte William Henry –bautizado en honor del duque de Gloucester, hijo del príncipe de Gales y nieto de Jorge II del Reino Unido– fue la consecuencia de la campaña que llevó a cabo en 1755 el general William Johnson para tratar de apoderarse del fuerte de Saint-Frédéric. Esta posición, vital para la defensa de Canadá, ocupaba una ubicación estratégica en una península del lago Champlain. Si bien Johnson no consiguió llegar tan lejos con su fuerza, de unos mil quinientos soldados provinciales, y dos centenares de aliados nativos, al menos allanó el terreno para una futura campaña mediante la construcción de dos fuertes en la ruta del lago Champlain: el fuerte Edward, a orillas del río Hudson, y el de William Henry, a orillas del lago George.

Los héroes nativos de El último mohicano, el jefe Chingachgook y su hijo Uncas, son personajes de ficción, pero sí hubo algunos indios aguerridos que lucharon junto a los británicos en la realidad, como Theyanoguin, un jefe mohawk bautizado como Hendrick que murió en la batalla del lago George, atravesado por una bayoneta francesa. Cooper escogió una curiosa mezcla de nombres para sus protagonistas, puesto que Chingachgook es un nombre en lengua lenape, el idioma hablado por la etnia delaware. Uncas tampoco es mohicano, sino mohegan –lengua de una tribu homónima vecina de los mohicanos–. En el siglo XVII, un sachem (jefe supremo) de este pueblo, llamado Uncas, hizo de la tribu la más poderosa de la región de Connecticut mediante la alianza con los ingleses.

Realista es el relato de la caída del fuerte y la matanza posterior, menos la muerte de Munro que falleció en Albany dos meses después.

LA GUERRA TOTAL Y EL DESGASTE DE LAS POTENCIAS.

1.-EL FIN DE LA LARGA PAZ. 1660-1720. A nivel mundial una época de relaciones comerciales. La revolución industriosa, se aceleran el comercio de esclavos y las plantaciones, las colonias en América se sofisticaron y expandieron.
Muchos hombres de estos territorios adquirieron recursos y no les gustaba el control de las metrópolis.

2-La Guerra de los Siete Años. (1756-1763)
     -Aceleró la crisis de los antiguos regímenes en Europa.
     -Crack de los sistemas financieros.
     -Muchas dudas sobre la capacidad y legitimidad de los gobernantes.

3.-El primer país industrializado, Gran Bretaña, fuese, no era un estado liberal, austero, y provisto de instituciones fiables e imparciales. Antes al contrario, se trataba de una nación imperial caracterizada por asumir enormes gastos en materia militar y encontrarse poco menos que en permanente situación de guerra, con una burocracia tan poderosa como intervencionista, una elevada presión fiscal, una astronómica deuda pública y una amplia batería de aranceles proteccionistas

Beckert, Sven. El imperio del algodón: Una historia global (Spanish Edition) (Posición en Kindle187-193). Grupo Planeta. Edición de Kindle.

4.-AUMENTO COLOSAL DE LOS COSTES FINANCIEROS DE LAS FLOTAS Y EJÉRCITOS.
Intereses globales muy extensos. IMPERIOS AL LÍMITE
-Las guerras europeas de 1720-40 fueron guerras en  los territorios coloniales.
Los buques costaban: HMS Victory costo 5 veces más que la planta de Abrahan Crowly de metalúrgica una de las inversiones más caras de la  RI.
Cuando Napoleón adaptó la leva general a sus tropas los costes se dispararon.

LA GUERRA DE INDEPENDENCIA.

La resistencia y la posterior rebelión de los colonos de Norteamérica fueron únicas sólo por su precocidad: por haber sido las primeras y por los alcances de su éxito final. Lo más notable es que estos movimientos aparecieron en todos los continentes en la segunda mitad del siglo XVIII. Los historiadores casi siempre han pasado por alto el carácter global de este fenómeno.
Todos ellos sentían los efectos del comercio de larga distancia que la revolución oceánica había hecho posible: la alteración de las relaciones económicas, los cambios en la vida cotidiana, la inestabilidad de las prácticas sociales tradicionales, las jerarquías y las pautas de prestigio. La nueva movilidad y la mezcla de pueblos provocaban efectos similares. Gracias a la circulación de personas, conocimiento y mercancías se desarrolló una nueva universalidad…


Los mercaderes instalados en los nodos del comercio global se estaban enriqueciendo extraordinariamente y esto ocasionaba un problema doble: las relaciones de poder entre las elites locales cambiaban y los intentos de esas élites por afirmar su autoridad dentro del imperio se correspondían con el nuevo estatus social alcanzado. Hasta en la periferia de los imperios las personas empezaban  sentir que sus comunidades tenían una identidad, tal vez hasta un sentimiento proto nacionalista, que a menudo las instaba a preservar sus tradiciones y privilegios y a aflojar los lazos que las unían a la metrópoli.

…a mediados del siglo XVIII las Trece Colonias inglesas se habían transformado en territorios prósperos. Las colonias de Nueva Inglaterra: New Hampshire, Connecticut, Massachusetts y Rhode Island, estaban densamente pobladas y tenían una economía diversa. Agricultura, pesca, construcción naval y un comercio, no siempre legal, con la América española eran las actividades de sus habitantes. Ciudades como Boston, Newport y Salem eran muestra de esa actividad comercial…Las colonias del Sur: Virginia, Maryland, las Carolinas y Georgia, tenían una estructura social más desequilibrada. Grandes propietarios de tierras, pequeños labradores y una gran masa de población esclava eran sus rasgos distintivos. El cultivo de un único producto en las plantaciones sureñas les causaba una gran dependencia económica de su metrópoli. Virginia, Maryland y Carolina del Norte exportaban tabaco; Carolina del Sur y Georgia comerciaban con arroz e índigo… Las colonias intermedias: Nueva York, Nueva Jersey, Delaware y Pensilvania eran más heterogéneas. Su población, originaria de distintos puntos de Europa, les otorgaba una fisonomía más rica. Su actividad económica era también más diversa que la de las colonias de Nueva Inglaterra y que las del sur. Su agricultura era próspera. Producían grandes excedentes de grano, cereales y carne salada que exportaban. También el comercio de pieles, sobre todo, en la colonia de Nueva York, y la industria forestal, eran prósperas. Ciudades como Filadelfia, con más de 40.000 habitantes en 1770, y Nueva York demostraban la vitalidad de las colonias intermedias.
UNAS COLONIAS MUY INDEPENDIENTES
..Las colonias inglesas gozaron de una mayor autonomía que los territorios hispánicos. Para muchos autores no fue un hecho querido por la corona inglesa. Pero los conflictos internos, que caracterizaron la historia de Inglaterra durante el siglo XVII, motivaron un cierto “abandono” del mundo colonial. Sin embargo tras la Gloriosa Revolución-1689-, el reconocimiento por parte de la metrópoli del interés económico de las colonias impulsó una política intervencionista., las Trece Colonias inglesas, poco controladas durante gran parte del siglo XVII, estaban habituadas a comerciar con otras zonas. Las Antillas y toda la América española a su vez estaban acostumbradas a recibir productos norteamericanos. También el comercio se hacía en barcos no ingleses.
INGLATERRA ESTABLECIÓ… las Actas de Comercio y Navegación. Las Actas contenían cuatro requisitos fundamentales. Todos los intercambios entre la metrópoli y sus colonias debían hacerse en barcos construidos en las colonias o en Inglaterra pero que, en cualquier caso, perteneciesen a ingleses y fueran capitaneados por oficiales ingleses. Los bienes importados por las colonias, a excepción de la fruta y del vino, debían pasar antes por Inglaterra por lo que estaban sujetos a las tasas británicas de importación. Las colonias tenían la obligación de exportar a Inglaterra determinados productos “enumerados”. En el siglo XVII fueron muy pocos los productos de este tipo: el tabaco, el azúcar y el algodón. Pero a comienzos del siglo XVIII la lista aumentó considerablemente. Se incorporaron el arroz, la melaza, las pieles y los artículos de construcción naval. Las colonias tenían ésta obligación aunque el destino último de sus productos fuesen otros países europeos. La diferencia entre el precio impuesto por la colonia a Inglaterra y el que después ésta le asignaría al venderlo a otra potencia, era la finalidad de esta medida. También se prohibía a las colonias producir ciertos artículos que pudiesen competir con la manufacturas inglesas.
La exigencia de sellar las publicaciones y los documentos legales golpeó con particular dureza a los editores de periódicos, abogados, comerciantes y especuladores de tierras, quienes constituyeron una oposición bastante poderosa. Estos límites no fueron un fuerte obstáculo.
ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE LAS 13 COLONIAS.
Un gobernador, un Consejo Asesor, y una Asamblea Legislativa. El gobernador, a excepción de en Rhode Island y Connecticut –las dos colonias de Constitución– que era elegido por las asambleas coloniales, era designado por el rey o por los propietarios. Resultaba inusual, aunque podían hacerlo, que los propietarios gobernasen en sus colonias. Lo habitual era que residiesen en Inglaterra y nombrasen diputados para gobernarlas… Para ser elector, en la mayoría de las colonias, se exigía el requisito de propiedad. Las condiciones para ser elegido eran más restringidas. Además de la condición de propietario, existían requisitos de orden religioso o consistentes en formular determinados juramentos que alejaban a los católicos y a los judíos de las asambleas coloniales. En cualquier caso, los miembros del Consejo y los representantes de las asambleas coloniales eran americanos.
…La proximidad de los colonos, eso sí propietarios, a la discusión y resolución de los asuntos americanos fue una de las características de las colonias inglesas…
IDEAS
… la educación de los niños fue un elemento importante. En las colonias de Nueva Inglaterra siempre que existieran cincuenta casas se abría una escuela primaria... En 1775, existían más de 38 periódicos en las colonias. La prensa estaba repleta de debates que se desarrollaban utilizando a veces el recurso de las cartas, o de fragmentos de discursos políticos y también de sermones. Además, en los núcleos urbanos, se imprimían almanaques y panfletos… Los panfletos fueron los más populares. Eran hojas impresas, plegadas de diferentes formas, que normalmente escribía un solo autor. El texto siempre se centraba en un único tema. Y quizá por su sencillez eran muy baratos. Además, los panfletos al no estar cosidos y tener pocas páginas se imprimían de forma más rápida que periódicos, almanaques y libros y llegaban a muchos más lectores… Y estos textos estaban repletos de términos claramente republicanos como el de corrupción monárquica frente a la sencillez virtuosa del mundo colonial.


LOS TEXTOS SON EXTRACTOS DE LOS LIBROS:
- Bender, Thomas: Historia de los Estados Unidos: una nación entre naciones. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2015.
- Carmen de la Guardia : HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS.  SILEX EDICIONES,2013
-Aurora Bosch Historia de Estados Unidos 1776-1945 (Cátedra, Madrid)



TRABAJO SOBRE LA GUERRA FRÍA

A partir de estudio de las manifestaciones culturales de la Gerra de Vietnam-cine, libros, comics, pinturas o música elaboraremos un pequ...